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Generales |
Vinos: ahora Australia y Chile observan el modelo argentino
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| Durante la última década, los modelos vitivinícolas de Australia y de Chile se habían convertido el proyecto a imitar, especialmente por el espectacular crecimiento de sus exportaciones. |
Fecha |
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07/04/2007
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Pero situaciones diversas surgidas en los últimos dos años, como la recuperación de los mercados por parte de los vinos europeos y esencialmente por la carencia de un mercado interno, provocó que aquellos modelos comenzaran a resquebrajarse. En Australia el año pasado los productores debieron dejar entre un 8 y un 15% de las uvas en las cepas y este año una fuerte sequía se llevará un 25% de la producción, lo que equiparará los stocks, mientras en Chile ya se habla de la erradicación de aproximadamente 30 mil hectáreas de viñedos. Y en los dos países están comenzando a observar con detenimiento el “modelo” argentino para solucionar sus inconvenientes.
Ambas situaciones, de dos países integrantes del Nuevo Mundo vitivinícola fueron consideradas informalmente durante la reunión que el grupo realizó recientemente en Australia. De acuerdo con las conclusiones (no oficiales por supuesto), el Nuevo Mundo creció en sus exportaciones cuando Europa perdió espacios, mientras paralelamente el consumo mundial crecía en el orden del 1 al 2% anual.
Sin embargo, los países europeos modificaron su viejo esquema y comenzaron -especialmente Francia- a mantener las denominaciones de origen, pero incorporando lo varietales, estos últimos, la base de sustentación de los vinos del Nuevo Mundo. Así entonces, Europa logró un crecimiento del 3 al 4% en su mercado interno, en la franja de precios de 8 a 10 dólares, con un incremento, en el caso de Francia, del 40% con vinos varietales. Paralelamente, los vinos europeos comenzaron a recuperar mercados internacionales, como es el caso de España, en Inglaterra y Estados Unidos y de Francia, en Estados Unidos.
Esa recuperación de espacios golpeó fuertemente a Australia y a Chile. El primero en sufrirlo fue Australia, que exportaba por cifras que alcanzaban los 2000 millones de dólares y que comenzó a generar fuertes excedentes en los dos últimos años. Ese sobre stock “casi endémico” como ellos mismos lo calificaron, provocó que el año pasado los productores debieran dejar entre un 8 y un 15% de las uvas en las cepas y que este año la situación se viera morigerada por una fuerte sequía que causó una caída del 25% en la producción. En el caso de Chile, el año pasado el gobierno se ofreció a pagar a los productores unos 10,5 millones de dólares en compensación para arrancar, mientras algunos expertos dicen que Chile debería arrancar 30 mil hectáreas. En el caso del vecino país, se había dado también una situación particular: el auge de las exportaciones llevó a los productores a plantar más vides, pero las salidas al exterior se han visto afectadas por la depreciación del dólar, lo que provoca menores ingresos reales a las bodegas.
Un empresario chileno calificó a la situación de “terrible” e indica que los excedentes que se arrastran de años anteriores alcanzan los 300 millones de litros en las bodegas y que este año podrían alcanzar los 500 millones de litros. Y el problema empresario terminó afectando a los productores. Así entonces, Concha y Toro fijó un precio “piso” de 20 centavos de pesos argentinos el kilo; de 60 centavos para los varietales tintos (cabernet sauvignon, merlot o carmenere) y de 74 centavos para los sauvignon blanc o los chardonnay, decisión que fue tomada también por otras bodegas, lo que llevó a los productores a denunciar la posibilidad de la existencia de un oligopsonio.
El “modelo” argentino
Frente a ese panorama, tanto desde Australia pero muy especialmente desde Chile se observa con atención el “modelo” argentino. Por un lado se indica que nuestro país está encontrando sus nichos en un promisorio desarrollo de la capacidad de una industria activada y de una campaña impactante, a la vez que indican que la Argentina cuenta con un importante mercado interno “situación que es difícil de modificar en Chile por hábitos de consumo muy difíciles de modificar”.
De allí que empresarios argentinos consultados coincidieron en señalar la importancia de sostener y fortalecer el mercado interno, en ampliar las posibilidades en Sudamérica, especialmente Brasil y en continuar la inserción en el resto del mundo. “Pero esencialmente el hecho de que el vino se consuma popularmente en nuestro país es una ventaja”, dijeron, para agregar que “estamos trabajando bien con el PEVI, pero para mantener los equilibrios tenemos que concretar el proceso de integración entre productor y bodeguero”.
A modo de ejemplo sobre la importancia del mercado interno, se indicó que la Argentina vende el 87% de la producción de sus vinos en el mercado interno y sólo exporta el 13%, a lo que suman la importancia de ganar mercados con el mosto, lo que determina derivar allí el 25% de la producción y destacaron que los modelos como el chileno y el australiano, sólo tienden a la vuelta de la intervención del Estado.
Fuente: Los Andes
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